En el periódico Síntesis entendemos que la labor de informar es una tarea que implica un gran compromiso social y supone la coincidencia plena con los mejores valores de la sociedad mexicana del siglo XXI (democracia, justicia social, respeto a los derechos humanos, plena libertad de expresión, la búsqueda del bien común).
También vemos en la libertad de prensa y el derecho de acceso a la información, dos pilares fundamentales para salvaguardar las libertades consagradas por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, reconocidas por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y por la Carta de las Naciones Unidas.
Consideramos que el trabajo informativo debe ejercerse bajo los valores básicos que garantizan la plena vigencia de la libertad de expresión. Por lo tanto, al desarrollar la labor informativa debemos apegarnos no sólo a la objetividad y veracidad necesarias e imprescindibles de nuestra labor, sino también buscar el interés público, aportar a la construcción de una sociedad más justa y equitativa, ponderar los métodos pacíficos para dirimir cualquier diferendo o litigio, tanto entre individuos como entre países, respeto al estado de derecho y a los valores democráticos fundamentales (pluralidad, tolerancia, laicidad, respeto a las minorías, defensa de las instituciones democráticas y más).
Considerando que al promover el respeto al Estado de derecho y a las libertades y derechos básicos de todos los ciudadanos, estamos a su vez defendiendo nuestro derecho a informar con un elevado sentido de la responsabilidad social que tenemos y siempre dispuestos a cumplir día a día, obligados a ser veraces, objetivos y profundizar siempre en el contenido de la información y la investigación.
Nuestro trabajo tiene como fin último, el lector. Pensar en él, en sus intereses, en sus capacidades y en su inteligencia, es prioridad para el diario Síntesis. En México quienes se acercan a abrir un diario, son ciudadanos en pleno uso y ejercicio de sus derechos y sus facultades, muy alejados de aquella idea del lector integrante de una masa manipulable y crédula, como todavía lo piensan algunos medios que aún viven en el siglo XX.
Reconocemos el valor de la crítica como herramienta del mejoramiento del quehacer humano. Pero también reconocemos en la autocrítica, otro valor fundamental de la moderna labor informativa.